|


La Violencia NO ES INVISIBLE.
Por Milagros Leiva Gálvez ¹
No lea esto, ya lo sabe.
¿Cuántas veces en esta semana ha visto o escuchado a niños pidiendo limosna en una esquina de la ciudad? ¿Cuántos le han pedido cuidar su auto a cambio de unos céntimos? ¿Cuántos dormían en los semáforos mientras usted regresaba a casa dispuesto a descansar bien abrigado?
Tampoco piense.
¿En lo que va del año cuántas noticias ha leído sobre violencia infantil? ¿Niños violados? ¿Niños asesinados? ¿Niños quemados por sus padres? ¿Azotados? ¿Una niña de 8 años que acaba de parir?
No recuerde.
¿Cuántas veces ha escuchado que en el África subsahariana, en Egipto y Sudán cada año 3 millones de muchachas son sometidas a mutilaciones genitales? Los cálculos fueron publicados por UNICEF en el 2005, hace un año, nada más, por si persisten las dudas.
Sea indiferente, PROTEJA su salud mental
¿Cuántas veces su hijo, su sobrino, su hermanito, ha venido a casa contándole que en el colegio lo agarran de 'punto' y usted le ha 'recomendado' cómo responder? ¿Cuántas veces le ha gritado a su hijo simplemente porque lo saca de quicio? ¿Cuántas veces ha levantado la mano o la correa para castigarlo? ¿Cuántas veces ha escuchado llorar y gritar al niño vecino y no ha hecho nada para evitarlo?
Por favor, no abra las páginas de ningún periódico de ninguna semana y tampoco escuche noticieros cualquier día del año y no se le ocurra salir de casa, pues si lo hace en cualquier momento verá y leerá y escuchará la letanía que pinta en claroscuro la poca compasión que nos embarga: niños y adolescentes sufren maltrato todos los días del año, todas las horas. Niños que trabajan en condiciones espantosas, niños que piden limosna, niños de 5 años que duermen en las calles. Niños que sufren de explotación sexual. Vírgenes de 8 años se ofrecen en Tailandia, niñas que no terminan de crecer se entregan en Iquitos. Niños humillados. Mafias, pornografía infantil.
Esta semana el secretario general de las Naciones Unidas presentó el estudio mundial sobre la violencia contra los niños. Las cifras que pertenecen a cuatro años de paciente estudio son dolorosas. Y si bien hacen falta investigaciones exhaustivas en cada país, los números espetan lo mucho que falta por hacer.
Un dato inicial: todos los años se calcula que 275 millones de niños y niñas son víctimas de violencia doméstica. En cristiano, aquella frase "quien bien te quiere te hará llorar" sigue más vigente que nunca pese a todos los estudios psicológicos que indican las consecuencias del abuso físico y verbal.
UN PROBLEMA MUNDIAL.
Los niños no votan, no cambian presidentes, no marchan, no protestan. No cierran carreteras. No se sientan en una mesa de negociación. Hace años, uno ya no sabe cuántos, se tiene noticia de la existencia de castigos crueles, de desatención, de abuso y de otras formas de violencia, pero la urgencia para solucionar el problema no es prioridad de los gobernantes, tampoco de la sociedad civil.
Y como los niños no pueden defenderse de la violencia de los adultos, muchos solo esperan crecer para vengarse. Ese es el problema. "Si alguien es abusado sexualmente o castigado o violentado por sus propios padres o personas cercanas eso implica, en primer lugar, que los maltratadores o violadores lo sufrieron antes en carne propia. Ellos maltratan porque de niños sufrieron pasivamente el maltrato. Este fenómeno está estudiado: hacer en activo lo que se sufre en pasivo", advierte el psiquiatra y psicoanalista Alberto Péndola. "Una persona abusada en la infancia queda marcada para siempre. El abuso sexual no se olvida y con la discusión sobre la pena de muerte lo único que se logra es poner toda la fuerza en el victimario. ¿Pero qué pasa con la víctima? Si no recibe ayuda y un tratamiento adecuado puede transformarse en un abusador", añade Daniel Dreifuss, psicoterapeuta y psicoanalítico especialista en niños y adolescentes.
Para pensar: Según la encuestra demográfica y de salud familiar (Endes 2000), en el Perú ocho de cada diez casos de abuso sexual tienen como victimario a un miembro del entorno familiar y seis de cada diez embarazos en niñas de 11 y 14 años son producto de incesto y violación.
GOLPES DE ESCUELA.
Pero no sólo en la familia se ejerce la violencia. En las escuelas hace tiempo que se puso de moda el 'bulling' que es el nombre moderno para el acoso y hostigamiento. Consiste en 'escoger' a un niño de la clase y agarrarlo de 'punto' para mayores señas. Los disparos verbales (apodos, insultos, bromas pesadas) son tan fuertes como los empujones y arañazos. La intimidación es de manera pública y sostenida. Y los niños que son víctimas no sólo tienen dolores frecuentes de cabeza y cólicos estomacales, también suelen jugar solos durante el recreo.
"El problema es más complicado de lo que parece, cuando se abusa de un niño en la escuela yo siempre me pregunto cómo es posible que eso suceda. No se trata de cualquier niño, generalmente tiene dificultades para la socialización, es el tímido o es el gordito y esto permite que otros chicos lo intimiden; pero más allá de eso me preocupa que esto pueda ocurrir a vista y paciencia de autoridades que no hacen nada. Los profesores no intervienen sabiendo quiénes son, sabiendo qué pasa en el recreo. Ven que el niño está deprimido, aislado, golpeado y no hacen nada", explica enojado Daniel Dreifuss.
Como los adultos no saben qué hacer, optan por la salida más sencilla: que los chicos se arreglen por su cuenta. Pero hay una razón oculta más importante y por lo tanto grave, advierte el especialista: "En muchos casos se está repitiendo una historia. Probablemente los profesores ven en la conducta de sus alumnos algo que ellos vivieron cuando eran chicos y como no entienden que son autoridad no intervienen para impedir el abuso". A esta situación hay que agregar la nefasta falta de credibilidad y la ausencia de canales de denuncia. Siente a un profesor o alumno mayor que jura no haber maltratado y frente a él a un niño asustado que lo denuncia. ¿A quién le cree?
MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS.
Hay cosas que no queremos ver porque nos conviene. Desmentimos por tranquilidad emocional. No pegamos, pero sí gritamos. No levantamos la mano, pero sí usamos el golpe verbal. Y las palabras, por si alguien lo duda, pueden llegar a tener efectos tan devastadores como las golpizas. "El castigo verbal puede ser incluso peor que el golpe. Si constantemente te descalifican, caben dos posibilidades: o te rebelas --que es casi imposible-- o acabas aceptando. Es preferible ser tonto a no ser nada. Si mi padre, si mi profesora, si mi hermano me dicen tonto, prefiero ese rol a no tener ninguno. Así crecen los chicos agredidos verbalmente", aclara el psiquiatra Péndola. "El problema es que la violencia verbal no puede ser probada. El chico acusa y el adulto se defiende. No existen mecanismos eficientes para investigar las denuncias sobre profesores y alumnos abusadores", añade Dreifuss. La violencia va más allá de los actos físicos. Los malos tratos, la discriminación, la humillación también lastima y deja secuelas, advierte el estudio de la ONU. Y ya es hora de hacer algo.
"El niño representa nuestra parte más débil y frágil y por eso mismo incita nuestra pulsión de dominio. El trato a los chicos dice mucho de la persona, dice mucho de la sociedad. Algo tenemos que hacer para acabar con el maltrato. Los padres y los profesores tienen que aprender que se puede corregir sin castigar. Los niños entienden más de lo que uno piensa, es tiempo de empezar a vigilar como sociedad", advierte Péndola. Es cierto que ningún político admitirá su indiferencia, pero cada esquina no hace más que revelar el abandono infantil, sostiene Daniel Dreifuss. Pero no sólo el Estado tiene la culpa. En palabras del especialista: "Todos somos responsables de cómo criamos a los niños, de cuánto abusamos, de cuánto los abandonamos a su suerte. Nadie puede lavarse las manos".
¹ Artículo publicado en el Diario el Comercio en el año 2006.
Lic. I. Beatriz Vergara Menacho
Colaboraciones a esta sección escribir al:
Lic. Beatriz Vergara Menacho Mail: bettyvm_1@yahoo.es
|