Un día, una niña llamada Teresa de 12 años recibió un cuento que le había regalado su mamá en su cumpleaños. Al día siguiente, Teresa leyó que trataba acerca de una enorme roca voladora. Entonces se puso a pensar si esa roca existía de verdad, le preguntó a su mamá, quien le había dado el cuento, y ella le dijo: “Me lo dio nuestro vecino y amigo, el Señor Ricardo Álvarez”Al día siguiente, Teresa fue a preguntarle al vecino si existía o no alguna roca voladora. El le dijo que no lo sabía, y que la respuesta podía estar de repente en el mismo cuento. Entonces Teresa regresó a su casa y empezó a alistar sus cosas para descubrir si existía o no. Le dijo a su mamá que si no encontraba nada regresaría rápidamente y así empezó su búsqueda. Mientras iba en camino, sus tres amigos le preguntaron a donde iba. Ella les dijo que iba en la búsqueda de una roca voladora y les preguntó si querían ir y dijeron que sí. Entonces, encontraron que en el mismo libro del cuento había un mapa y con él se guiaron hasta llegar a un bosque oscuro, y luego entraron. En eso apareció un gran monstruo que los asustó y los perseguía y los cuatro corrieron a la salida del bosque. Vieron un cerro que en la parte alta brillaba algo, subieron por curiosidad: estaba ahí y la vieron. Lo que estaba brillando era una enorme roca que con sólo desearlo la hicieron volar y le dio en la cabeza al monstruo que los perseguía y lo mató. Luego la roca voladora regresó con Teresa y sus tres amigos, que se subieron encima de ella y los llevó hasta sus casas, donde prometieron guardar el secreto y no contar a nadie de la existencia de ahora su amiga la enorme roca voladora. Esta regresó otra vez a la parte más alta del cerro para seguir descansando y prometiendo ayudar a los niños y niñas que caminan por el bosque cuando se les presente algún peligro. _______________________________________________________________________ (*) Autor: Enrique Alonso Avila Girón, tiene 7 años, estudia en el Colegio Naylamp School, está en 2do grado. Del colegio le gusta el recreo y de su casa su cuarto. No le gusta ser desobediente y le gustaría tener más espacio en su casa para poder estudiar y jugar. No le gusta que haya mucha arena en su barrio, y de grande él quisiera ser un bombero. ¡¡FELICITACIONES¡¡ Enrique cuando seas mayor, serás el jefe de los bomberos y ayudarás a mucha gente, y a muchos niños y niñas como la roca voladora de tu cuento. |