EL ASEO DEL BEBÉ

Para muchos niños y madres el momento del baño del bebé se convierte en un momento difícil si la madre es primeriza o un momento más rutinario si ha tenido varios hijos. Recuerdo el primer baño de mi hijo David, yo estaba muy nerviosa y con mucho miedo de que se me cayera o rompiera en llanto. Lo veía ¡tan frágil y chiquito¡ pero ¡OH maravilla¡¡¡ ni lloró ni se me cayó; pataleaba suavemente y parecía que le gustaba. Estas reacciones hicieron que me sintiera más confiada en lo sucesivo.
Los momentos del baño se convirtieron en momentos privilegiados entre él y yo. Tenía la costumbre de bañarlo en las noches antes de la última teta de las 10 PM. Ponía música suave y mientras lo desvestía, lo miraba y le hablaba diciéndole lo mucho que lo quería y lo bello que era , luego le daba un suave masaje en sus brazos, abriendo y cerrándolos, pasando suavemente las yemas de los dedos por sus piernitas haciéndole cosquillitas en la planta de los pies , hablándole, cantándole, sonriendo y escuchando. En el agua le iba diciendo lo que hacía: Te estoy lavando tu cara, tu nariz, voy a pasar el jabón por tu brazo… . Este se convirtió en un momento íntimo, tranquilo de intensa relación afectiva entre él y yo. Le sostenía firmemente la cabecita en el hueco del codo izquierdo y con la derecha lo enjabonaba con suavidad. Si había estado inquieto en la tarde, el baño con agua de manzanilla lo relajaba.
A medida que David fue creciendo fue aumentando su participación en el baño. Él mismo ayudaba a sacarse las medias (en lo que era un experto) entre otras prendas y ponía atención en lo que yo hacía. Luego comprendí la importancia de que el niño participe activamente y NO ser tratados “muy eficientemente” como un objeto que se manipula empaquetando y desempaquetando.
El momento del baño es un tiempo en el cual podemos acompañar a nuestros hijos en el descubrimiento de su cuerpo con placer y el amor que le damos. Todos los niños no reaccionan igual pero podemos hacer que sea agradable y una oportunidad no sólo de aprendizaje sino de su desarrollo socioemocional.
Lic. I. Beatriz Vergara Menacho
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